*Estructura de hormigón, que por las características del propio material apoyaba la idea de continuidad. Sin embargo, dificultaba la apertura de huecos grandes y con aristas vivas.
*Estructura metálica, más ligera que la anterior, pero que permitía la apertura de mayores huecos y de variados perímetros.
*Estructura mixta, de hormigón en la base y metálica en cubiertas, más costosa.
Opté por la primera opción, ya que las dobleces generadas en el material dejaban ya de por sí grandes huecos que iluminaban correctamente los distintos espacios, a excepción de los dormitorios, que se encontraban en la parte más interior de los volúmenes. Para iluminarlos, proyecté huecos pequeños de perímetro curvo en lugares donde las tensiones generadas por el hormigón eran predominantemente en direcciones paralelas al pliegue del volumen, por lo que los esfuerzos seguían estando controlados.






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